Bodegas

La Bodega Beato Bartolomeo, ha predefinido los estándares para la vinificación en la región al rededor de Breganze. Equipada con los equipos más modernos, la bodega ha pasado los últimos años enfocándose en mejorar todos los aspectos de la cadena de producción, principalmente la calidad de las uvas cultivadas por sus cooperativa de mas de 700 miembros.
Su moderna y funcional planta es capaz de crear el ambiente perfecto en el cual conservar vinos, tanto como las antiguas bodegas donde se benefician de una frescura natural que solo se encuentra a 15 metros bajo tierra.

Estos vinos son parte de la historia de Italia. Todo comenzó al principios del siglo XX cuando la familia Batista-Cantele se muda al sur de Italia a inicios de la primera guerra mundial.  Cantele cuenta con un sistema de agricultura integrada que le permite monitorear constantemente las condiciones climáticas. Gracias a este protocolo, puede predecir si sus viñedos se verán afectados por enfermedades fúngicas o insectos y como resultado, pueden limitar el uso de fungicidas y pesticidas y usar métodos orgánicos para mejorar la salud de las plantas y sus consumidores.

En 1962, 19 viticultores de San Marzano-Italia, de familias vinculadas por generaciones a la tierra, se unieron para fundar “Cantine San Marzano”. Con las décadas, ésta cooperativa ha crecido hasta el  punto de atraer a más de 1200 viticultores, Hoy la fusión de tradición, pasión y sensibilidad hacia las técnicas modernas les permite producir vinos elegantes con características varietales y regionales bien definidas, que reflejan maravillosamente la atención individual, las variaciones estacionales y el terroir local.

La bodega Migsich ofrece vinos superiores, como esperaría el conocedor. La perfección en todas sus áreas de negocio y la garantía de que los clientes reciben valor y calidad son los ingredientes más importantes para la familia Migsich. Estos son los principios con los que los antepasados fundadores dieron vida a la bodega. Sus vinos llevan la firma de sus filosofía. La recompensa del trabajo diario consiste en la conciencia y la alegría del éxito de haber introducido un buen producto en el mercado. El premio más importante, sin embargo, es su satisfacción como cliente, conocedor y amante del vino.